2013-02-20

Mejorar el Producto

No hay comentarios:
Existe una sola posible respuesta a la pregunta “¿Cómo hacer para que mi empresa sobreviva ante la crisis?” y no es otra que mejorar tu producto o servicio. Claro está, que las estrategias para lograrlo son varias, que dependen en gran medida del contexto empresarial. Invertir en mejorar el proceso productivo, aplicar una campaña publicitaria para mejorar la presencia o mejorar la calidad del personal; son entre otras, acciones válidas para lograr la recuperación de la marca. Pero aquí intentaremos dar una pequeña guía de cómo salir de una situación apremiante que en muchos casos puede costar la supervivencia de la empresa. Conocer a tus clientes: es primordial saber quiénes son los que comprar tu producto, que les gusta de el, que no les gusta tanto, que mejorarían; este tipo de conocimiento se convierte en una herramienta muy poderosa para el gerente comercial, le permitirá ser preciso a la hora de proponer y ejecutar cambios.

Probar tu producto; el uso del producto que se comercializa es fundamental, le permite verlo como cliente lo cual es muy importante para ver sus atributos pero sobre todo sus fallas.

Invertir; dinero pero sobre todo mucho tiempo en transformar el producto hacerlo más atractivo para tus clientes, que se sientan muy atraídos hacia tu marca y que cada cliente satisfecho se convierta en un multiplicador, te recomiende y que incentive a clientes de la competencia a probarlo.

Mejora constante; no se puede conformar con realizar estos cambios solo una vez, hay que repetir este proceso siempre, que se convierta en una cultura dentro de la empresa la mejora constante.

Estas no son todas las acciones que se pueden tomar, tampoco las definitivas pero puede ser una pequeña guía para mejorar la visión que tienen los clientes sobre tu producto.

2013-02-14

Da el Paso

1 comentario:
Para muchos emprendedores la parte más difícil es el inicio, dar ese primer paso a los objetivos deseados. Quizá el pensamiento más común en esta etapa, es el fracaso, perder su “status quo” sin nada cambio que signifique un avance en su carrera o en su vida cotidiana, pero lo que muchos pasan por alto es que ya atreverse, es un gran avance. Es allí donde se conseguirá con retos nunca antes enfrentados, emociones muy particulares que generan una gran satisfacción personal y que si se es consciente de esto puede representar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Es por ello que es totalmente cierto afirmar que, desde el primer paso en la búsqueda de ese objetivo, ya se va obteniendo ganancia. Va a depender del emprendedor, de su tenacidad, de sus ganas de lograrlo que van a ayudar a que este primer paso se convierta en la transformación de un idealista a un empresario. El camino no es fácil, no es un camino llano oloroso a rosas (tampoco conviene que lo sea), pero al tiempo de andarlo se tendrá un gran placer, al revisar cada obstáculo vencido, cada pequeño logro obtenido, el aprendizaje que dejan las dificultades; todo esto serán herramientas necesarias para ir avanzado en el mágico pero no menos complicado mundo del emprendimiento. A todo esto convienen tres pequeños consejos en esta etapa inicial del novel empresario; Dar el primer paso: así de sencillo, dar ese primer paso sin postergación, enfrentarse lo más antes posible a las seguras dificultades que se pueden encontrar para llevar a cabo la idea, demorar ese primer paso puede traer mayores dificultades, puede pasar el momento justo para el triunfo de esa idea, pueden pasar en entusiasmo tan necesario para el progreso del emprendimiento. No desmayar: quizá el ingrediente más ligado ante la anterior premisa, es el de perseverar, no se hace nada si a la primera dificultad se retrocede, hay que ser terco para solucionar cada problema, perseverar hasta dar con la solución es la única garantía de éxito, pensar que mientras más difícil la solución más tentadora debe ser la idea, es el elemento que indica que no muchos se atreverán. Visionario: o que es lo mismo, pensar en grande; si se piensa en grande es más seguro ir arrollando por el camino, y se tiene un objetivo visible que te dará las fuerzas necesarias dentro de las condiciones más adversas.